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Viajar a Ixtapa-Zihuatanejo – Sueños de Libertad

Ya he hecho ese viaje dos veces; la primera vez lo hice mal, la segunda lo hice bien. Saliendo de Uruapan en Michoacán la primera vez tenía un mapa viejo, nada de información, y una actitud desparpajada. Terminé manejando durante nueve horas en mi Chevy fiel a través de algunas de las tierras más solitarias que he visto nunca, hasta llegar a Lázaro Cárdenas a medianoche. Sin duda, el paisaje es impresionante, pero las últimas horas batallando con curvas cerradas en la sierra, con un solo foco, fue tenebroso y agotador. Un esfuerzo tan heroico mereció más recompensa que Lázaro Cárdenas. La segunda vez, mejor informado, llevé mi Chevy, todavía fiel, por una carretera hermosa que se llama ‘Autopista del Siglo XXI’ hasta la costa un poco al norte de Ixtapa-Zihuatanejo. Ese segundo viaje tardó cuatro horas y fue uno de los viajes más bonitos que he hecho. Salí al amanecer, un Chevy solitario volando por la sierra exuberante y al lado de lagos preciosos donde se podía divisar las pequeñas lanchas de los pescadores. La carretera está en buen estado y el peaje es mínimo. Y esta vez terminé en un lugar mejor. Veinte minutos después de salir de la autopista la preciosa vegetación tropical ya estaba teniendo sus efectos mágicos en mis ánimos, y justo cuando me preguntaba por dónde se había metido la costa, se abrió una vasta vista de un amplia llanura verde enmarcada por el mar, montes verdes, y unos puntos blancos que eran los hoteles de Ixtapa. Alguien había tenido la consideración de colocar un mirador agradable justo allí, así que paré y me quedé allí un rato contemplando la vista y mi suerte. Cuando había recuperado mi aliento, seguí hacia Zihuatanejo, pensando que allí podría encontrar alojamiento más económico y que podría visitar Ixtapa en cualquier momento, dado que solo hay cinco kilómetros entre los dos destinos.

Zihuatanejo no es un pueblo pesquero aletargado. Lo era una vez – a lo mejor no hace mucho – pero ahora es un pueblo de tamaño mediano con turismo de tamaño mediano; así que no te sorprendas si es más grande y más concurrido de lo que pensabas. Yo echo la culpa a Sueños de Libertad. Zihuatanejo es un pueblo auténtico, con sus pies en la tierra, relativamente económico, y todavía con encanto. Sin embargo, puede hacer mucho calor húmedo y una ducha fría allí puede ser algo bueno. Zihuatanejo tiene muchas playas bonitas, y tal vez la mejor en un sentido general es La Ropa, a veinte minutos del centro. Como todas las playas, está enmarcada por montes verdes. Está genial para nadar y deportes acuáticos, y hay varios restaurantes tipo palapa en la playa. Me alojé en el Hotel Irma – a diez minutos del centro; es económico, tiene alberca, y goza de preciosas vistas al Océano Pacífico. Hay muchísimos restaurantes en Zihuatanejo; me acuerdo que comí unos mariscos deliciosos en un lugar que se llama Café Chuleto. Se llega a conocer el pueblo de Zihuatanejo bastante rápido, así que me dirigí a Ixtapa. ¡Que contraste! Me lo esperaba hasta cierto punto, pero no estaba preparado para un entorno tan lujoso y espacioso. La playa principal es muy atractiva, pero evidentemente hay muchos hoteles grandes allí. Hay playas más pequeñas cerca, una isla en frente con hermosas playas (Isla Ixtapa, a unos minutos en lancha), y Playa Troncones está a solo veinte minutos al norte. Si quieres alejarte de todo, Ixtapa quizás no sea el lugar para ti, pero si quieres diversión, entretenimiento, y lujo en un entorno tropical, entonces probablemente lo es. Me encantaría pasar una semana todo-incluido allí si me lo pudiera permitir. Al final pasé una noche allí, en Villa Paraíso; no es muy caro y fue un respiro lujoso en un entorno natural muy bonito.

Articulo publicado por: Vacaciones Mexico

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