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La quema de grasa va más allá de la reducción de calorías I

Cuando se requiere reducir de peso por cuestiones estéticas o de salud, las recomendaciones básicas son incrementar la actividad física y reducir la cantidad de calorías que consumimos. Siguiendo estas recomendaciones de seguro bajaremos de peso por un tiempo al mismo ritmo en que hagamos los cambios. Pero, ¿es eso lo que deseamos?

Piénsalo, ¿Deseas perder peso o deseas quemar grasa? Perder peso significa que drenaras algunos líquidos retenidos o grasa falsa (cosa buena), perderás algo de masa muscular (cosa muy mala) y desde luego perderás algo de grasa (cosa muy buena). Por otra parte, perder grasa significa eso: perder grasa (tejido adiposo y grasa falsa o retención de líquidos)

Si lo que deseas es solamente perder peso, pues vas bien enfocándote en la reducción de calorías nada más. Puedes comer absolutamente de todo pero contando las calorías para ceñirte a tu meta preestablecida cualquiera que ésta sea. Al final, pesarás menos aunque probablemente estarás con un cuerpo un tanto fofo y con una alta probabilidad de recuperar el peso perdido con una acentuación hacia el lado de la grasa.

Por otra parte, si lo que buscas es quemar grasa y conservar o incrementar tu masa muscular de tal forma que pierdas algo de peso pero te veas, sientas y estés mucho mejor entonces debes hacer algo más que reducir calorías, debes reducir tu consumo de carbohidratos.

Mira, cuando nos alimentamos es normal que tengamos un incremento en la glucosa en sangre conforme progresa la digestión. El problema con los carbohidratos simples en particular, es que pasan al torrente sanguíneo muy rápido, elevando nuestra glucosa en sangre muchísimo y obligando a nuestro cuerpo a mandar dosis más grandes de insulina. Te preguntarás, si nuestro cuerpo genera insulina para lidiar con eso, ¿Cuál es el problema entonces?

Verás, nuestro cuerpo dispone de diferentes almacenes. Los músculos y el hígado son capaces de almacenar una cierta cantidad de azúcar en la forma de glucógeno. El glucógeno será utilizado como combustible cuando tu cuerpo lo requiera, especialmente durante un esfuerzo intenso y de no muy larga duración. Éste azúcar es llevado a los músculos e hígado gracias a la insulina que lo toma de la sangre y lo lleva a éstos depósitos. Ahora, ¿qué sucede si ya se llenaron estos depósitos y todavía queda azúcar en la sangre? Pues la insulina se encargará de almacenarla en los depósitos de grasa previa conversión de los mismos en triglicéridos por parte del hígado.

Imagina que la insulina es un equipo de digamos 10 almacenistas. Cada que comes es como si estos almacenistas recibieran mercancía y la tuvieran que llevar a su respectivo almacén dándole prioridad al almacén “músculos” y al almacén “hígado” ambos de capacidad muy limitada. Lo que no quepa en ellos se llevará al almacén que puede expandirse enormemente llamado “grasa”.

Si consumes muchos carbohidratos simples, tus almacenistas recibirán muchísimas cajas al mismo tiempo que en su mayoría terminarán en el almacén “grasa”. Si estos consumos son frecuentes, llegará el momento que tus almacenistas no puedan con el trabajo y soliciten refuerzos (más insulina) y así a través de tus pasillos (tu sangre) correrán más almacenistas, más cajas con triglicéridos y tu almacén “grasa” será más y más gordo.

Tú, al ser más grande, tienes más hambre y continúas consumiendo carbohidratos simples (azúcar, pan, tortilla, arroz, pastas, etc.) y tus almacenistas nuevamente se ven rebasados por lo que solicitan más refuerzos y se repite el ciclo hasta que después de cierto tiempo terminas con un almacén de grasa enorme, en tus pasillos ya no caben más almacenistas y los que hay son incapaces de manejar de manera adecuada el azúcar en tu sangre (eres diabético) También hay un tráfico enorme de triglicéridos (tienes riesgo e un infarto).

¿Cómo entonces podemos evitar estos riesgos, quemar grasa y estar más sanos que nunca? En la próximo artículo lo veremos.

Por Daniel Monroy /  Si deseas comentar o preguntar algo mi correo es monroy_salinas@hotmail.com Te comento que para administrar mi tiempo y energía solo leo este correo los sábados después de medio día. Digo, por si no te llega la respuesta de manera inmediata.

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