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Historia del ballet

Amigos lectores, en esta ocasión les escribo un poco de la historia del ballet, la resumí lo más posible para no hacerla tediosa, espero la disfruten y les sirva para conocer más de este hermoso arte.

Desde el comienzo, la humanidad ha danzado. Al principio no como arte o espectáculo, pero el hecho es que el hombre se ha expresado siempre con movimientos.  La música y la literatura se propagan en el tiempo y más allá que la vida del artista –mediante la anotación– la pintura y la escultura en el espacio, el ballet encierra las dos modalidades y cesa –al menos para el mundo visible– cuando el artista no lo ejecuta; es por ello el arte más complejo. 1581 se considera la fecha de nacimiento del Ballet como espectáculo; en ese año Caroso Da Sarmoneta presenta su libro «Il Balarino» donde intenta codificar el arte de la danza y a su vez se estrena el «Ballet Cómico de la Reina«.

No se niega que antes se bailara, pero en este ballet se presenta un espectáculo donde música, argumento y escenografía se presentan al público como un todo, expresados por medio de la danza. Esta representación de más de cinco horas de duración fue creada por Baltazar de Beaujoyeux. En la capital francesa en el año 1661 se funda la Academia Nacional de Danzas y se fijan las famosas cinco posiciones –primera, segunda, tercera, cuarta y quinta– así como la mayor parte de la técnica que actualmente se emplea, y de allí que aún hoy en todo el mundo el nombre de los pasos, ejercicios y posiciones del ballet sea en francés. La ópera de París, durante la segunda mitad del siglo XVIII, perfeccionó las técnicas académicas de danza. Fueron eliminadas las palabras por el coreógrafo inglés John Weaver, que intentó transmitir sentido dramático por medio de la danza y el gesto.

El francés Jean Geor¡ges Noverre, el más famoso defensor del ballet de acción, escribió cartas sobre la danza y los ballets en las que aconsejaba utilizar los movimientos naturales, sensibles y realistas. Noverre enfatizaba que todos los elementos de un ballet debían funcionar armónicamente para expresar su argumento. Estas cartas ejercieron una importante influencia en muchos coreógrafos coetáneos a su vida.

A partir de 1681 no se baila más en los salones de los palacios sino que se presenta en teatros y con bailarines profesionales. En 1760 aparece el libro «Cartas sobre la Danza y sobre los Ballets» de Jean Georges Noverre quien toma lo hecho hasta ese momento y lo purifica de tal modo que se mantiene vigente y moderno hasta nuestros días.

En la Europa del Romanticismo –hacia 1830– el hombre es un simple adorno o apoyo de la bailarina; recién a comienzos del siglo XX se produce un cambio llevando la igualdad a la escena. En 1841 se inventa la zapatilla de puntas y se estrena «Giselle«, obra cumbre del romanticismo y una de las bases del ballet clásico, prueba de fuego de la bailarina que quiere ser estrella. La danza sobre puntas sólo se utilizaba por momentos breves.

El coreógrafo italiano Carlo Blassis, a comienzos del siglo XIX, creó el Attitude, derivado de una estatua del dios Mercurio apoyado ligeramente sobre la punta del pie izquierdo. El ballet romántico nació en París en 1832, representado por primera vez por el ballet La sílfide. El papel principal era una criatura sobrenatural, con el cual se abusó del uso de puntas para realizar rasgos sobrenaturales del personaje.

Milán era un centro importante del ballet, allí Carlos Blasis crea la «barra» y enseña a usar de ella a fin de facilitar el aprendizaje y perfeccionamiento de la Danza Clásica, corría el año 1855.

En 1890 se comienzan a ver frutos del trabajo en Rusia y de allí se proyectará el ballet a toda Europa en donde para 1900 se había estancado. En San Petersburgo, Marius Petipa crea la coreografía de «La Bella Durmiente» (1890); el libreto de «Cascanueces» y su asistente Lev Ivanov la coreografía cuando Petipa enferma y por último en 1895 ambos crean la coreografía de «El Lago de los Cisnes». Las tres obras con música de P. I. Tchaikovsky son piedras angulares desde entonces hasta la actualidad en toda compañía de prestigio. Fokine retoma la línea de J.G.Noverre en cuanto a la pureza de la danza y le imprime nueva energía al ballet de Occidente.

Hacia 1920 el ballet se extiende a toda Europa y América. Surge la danza moderna, nace el ballet en Inglaterra. En la década del 40 se fundaron el American Ballet Theatre, y el New York City Ballet en Nueva York. En la segunda mitad del siglo XX, las compañías rusas hicieron representaciones en occidente que produjeron un impacto enorme por su intensa expresividad dramática y su virtuosismo técnico.

El repertorio del ballet actual ofrece una gran variedad. Los bailarines intentan constantemente ampliar su nivel técnico y dramático. Nacen constantemente nuevos ballets que son recreaciones de antiguos con montajes novedosos.

La danza moderna, que ya se había iniciado a finales del siglo XIX, comenzó a desarrollarse en EEUU y Alemania entre los años 1920 y 1930. Los bailarines estadounidenses Martha Graham y Doris Humphrey y la alemana Mary Wigman rompieron con el ballet tradicional para crear sus propios estilos. Marta Graham desarrolla una técnica tan codificada como la danza académica. A este tipo de danza se le conoce como «Moderna o Contemporánea», y si bien cabría mencionar a otros coreógrafos, ella ha sido una de las personalidades del siglo.

Luego de años de antagonismo, la danza moderna y el ballet clásico borran las fronteras y es el mismo bailarín el que baila ambos estilos, hablándose de un «teatro danzado«, concepto nuevo pero ya tratado por Jean George Noverre en 1760 en su libro.

El hecho de poseer una técnica académica sólida permite bailar cualquier danza aprovechando al máximo este maravilloso y complejo instrumento: el cuerpo humano.

“DANZARTE, VIDA EN MOVIMIENTO”

Por Por Martha Lara H. / martalarah@yahoo.com.mx


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