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El mundo del ballet

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Para los amantes del ballet, la magia comienza en el momento de entrar en el teatro. Si se trata de un gran espectáculo, la magia, perdurará aún después de la función. Hay abundante magia en el colorido mundo tras el telón, pero hay también el esfuerzo y la dedicación de los profesionales.

El ballet trata de llegar a la perfección, y aunque a menudo el público piensa que los bailarines han estado insuperables, ellos no lo creen así. El verdadero artista no llega nunca a estar totalmente satisfecho de su actuación e intenta siempre mejorar.

Todo empieza en la escuela de ballet, con los pasos fundamentales del ballet. Unas de estas piezas son las cinco posiciones básicas, las cuales se establecieron hace más de 300 años. Casi todos los pasos clásicos del ballet empiezan y terminan en estas famosas posiciones. El que las inventó deseaba conseguir el equilibrio ideal en los movimientos de los bailarines. Fue un francés llamado Pierre Beuchamp quien las escribió por primera vez a finales del siglo XVII, aunque se cree que se practicaron con anterioridad.

Estas posiciones son tan importantes, que los jóvenes que desean ser bailarines han de dominarlas a la perfección, antes de empezar los ensayos profesionales. En cada una de estas posiciones, los pies han de girar hacia afuera alrededor de la cadera.

Cada día, los bailarines y estudiantes comienzan su labor con una serie de ejercicios vigorosos. Los primeros ejercicios se hacen en la barra y de esta forma el cuerpo se calienta poco a poco. En una compañía de ballet y estudiantes avanzados, la clase acaba con unos saltos espectaculares de los bailarines y con bailes de puntas por parte de las bailarinas.

Los bailarines de cualquier edad deben entrenar casi todos los días.

La mímica es muy importante en la danza, es una actuación cuando no se pronuncian palabras. Las bailarinas expresan sus sentimientos por medio de todo su cuerpo. La mímica en el ballet adquirió gran relevancia, sin embargo en los ballets modernos ha perdido gran parte de su protagonismo. EL coreógrafo Mikhail Fokine manifestó que los gestos llenos de musicalidad eran preferibles a los tradicionales mensajes obtenidos por medio de la mímica.

El entrenamiento para la danza no consiste tan sólo en el baile. La educación habitual debe seguir su curso, es decir, que además de las posiciones de ballet es preciso estudiar matemáticas, idiomas, etc. Algunas asignaturas, como el arte, están conectadas al mundo del ballet. La adecuada formación musical es también obligada en las enseñanzas que recibe el futuro bailarín.

Crear un ballet o una coreografía.- Al apagarse las luces, la música llena el teatro y comienza el ballet; pero el baile ha nacido antes en la mente del coreógrafo. Sin los coreógrafos no habría ballet. El coreógrafo establece las ideas para el baile, decide los pasos que cada bailarín debe efectuar y distribuye a los bailarines en el escenario. Puede utilizarse una historia creada especialmente para la danza o adaptar el ballet a una idea propia. Es posible también crear un ballet a partir de una pieza musical o para destacar la actuación de algún bailarín. El coreógrafo debe indicar a los bailarines lo que desea de ellos. En ocasiones solo tiene una ligera idea de lo que quiere, y en lugar de comenzar por el principio de la obra, escoge algunas secuencias determinadas para iniciar los ensayos.

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Por  Martha Lara H. / martalarah@yahoo.com.mx

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