“Cielito Lindo” nuestro segundo Himno Nacional

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En las altas esferas del Bell Canto, en los grandes Conciertos de  Ópera, en los Juegos Olímpicos, en los Juegos Mundiales de Futbol; la canción “Cielito lindo” es conocida, apreciada y cantada en todo el Mundo, con la cual  indiscutidamente se identifica a nuestro México. Esta es su historia.

Allá por el año 1880 en el cerro del Teuhtli, cerca del pueblo de Milpa Alta y Actopan; en las mañanas del día domingo,  un joven de nombre Quirino Mendoza y Cortez de aproximadamente 18 años, acostumbraba sentarse y meditar en la cumbre de este cerro,  donde tenía una gran vista  de la parte sur del valle de México y también la Iglesia del pueblito de Milpa Alta, donde era él, “el organista de las misas” y  desde ahí, veía llegar puntuales a los feligreses para recibir su “Santo Servicio Religioso”, entre ellos destacaba una hermosa joven morena de ojos negros y tenia un lunar cerca de la boca, se llamaba Catalina Martínez y esta misma joven hacia que latiera apresuradamente el corazón de este artista en ciernes.

El amor que florecía en él, le inspiró a componer la famosa canción. Otro domingo cuando la volvió a ver, caminando por la vereda del cerro y  dirigiéndose a la Iglesia, más, como marco, un gran cielo azul, en ese momento, le vino a la mente la siguiente frase; “De la sierra, morena;  Cielito lindo, vienen bajando un par de ojitos negros,  Cielito lindo de contrabando”   La joven acompañada de sus padres y familia,  lo miraba de reojo y discretamente le sonreía-  “Ese lunar que tienes Cielito lindo junto a la boca, no se lo des a nadie Cielito lindo, que a mi me toca”.

Quirino esperaba impaciente el domingo para poder volver a ver, a la atractiva Catalina, ya que aún no se atrevía a hablarle por la celosa custodia familiar; “De domingo a domingo Cielito lindo te vengo a ver, cuando será domingo Cielito lindo para volver”“Siempre que te enamores Cielito lindo mira primero, donde pones los ojos Cielito lindo y no llores luego”, “Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se alegran Cielito lindo los corazones”.  (Como dato curioso la mayoría de estas estrofas se inspiraron en el cerro del Teuhtli y en un principio la letra como primera versión fue la siguiente; “¡Vamos al Tehutli hermosa joven, para admirar el campo y allí unidos, cielito lindo, nos amaremos”“Tenochtitlán, de ahí, se mira y se mira, donde hay tan lindas mujeres, cielito lindo, que tú no igualan”). La segunda versión modificada por el autor es la que actualmente conocemos con el nombre de “Cielito lindo”, fue ejecutada por primera vez el 10 de mayo de 1882 cuando él cumplía 20 años.

Quirino Fidelfio Mendoza y Cortez, nació un 10 de mayo de 1862, en Tuyehualco, Xochimilco. D.F.  Su padre, Policarpio Fidelfio Mendoza Ocampo, músico y agricultor, le enseñó a pulsar los instrumentos de cuerda, así como el piano, también aprendió el manejo del arado.  Y su madre Juana Cortez de la Rosa, heredera de la tradición musical de su padre, Hilario Cortez originario de Jerez Zacatecas, lo ilustra con el  aprendizaje de la escritura y lectura musical.  Por aquel tiempo el párroco lo enseña a tocar el Órgano de la Iglesia instruyéndolo en el complicado manejo del mismo; como el doble teclado, los registros (botones y palancas) y los pedales del mismo instrumento musical que fuera comúnmente, de construcción tipo barroca.  Así se convirtió por varios años en el organista principal de la iglesia de Milpa Alta, como también en la iglesia de Xochimilco.

Con el paso del tiempo se incorporó al magisterio siendo el clásico profesor rural entregando su vida a esta profesión sin esperar recompensa alguna.  Trabajó en varias Escuelas Municipales del Estado de México y en cada una de ellas dejó parte de su corazón.

También se casó con su amada  Catalina, con la cual tuvo tres hijos: Manuel, Jesús y Domingo.

Cuando la inconformidad social del país hizo crisis estalló la Revolución y fue obligado a incorporarse a las filas del ejército, logrando ser el director de la banda de guerra de puebla con el grado de teniente coronel. En el año de 1916 en el fuerte de Loreto,  un 25 de diciembre compone un par de canciones parecidas entre sí, “Jesusita en Chihuahua” y la “Joaquinita” en honor a Francisco Villa. (La primera de éstas fue utilizada como fondo y tema musical en varias películas; como “Las Abandonadas”, “Las Tres Pelonas”, “Viva Benito Canales”, “Odalisca Núm. 13” y otras más como música incidental).

Tuvo amistad con Manuel M. Ponce y junto con él, fundaron la Sociedad de Autores y Compositores de Música, donde registró más de 160 composiciones.  En 1922 La Secretaría de Educación Pública lo nombró ayudante de piano Núm. 71 y en 1924  Profesor de Orquesta Típica del plantel Miguel Meneses en el D.F.  Sin embargo por cuestiones políticas y a la vez burocráticas; la misma Secretaría le suprime su plaza de profesor el 10 de agosto de ese mismo año. El Profesor Quirino pidió la ayuda de amigos, apeló a las autoridades competentes y al mismo Ministro de Educación, obteniendo solo pretextos e indiferencia sin resolución alguna.

Por último escribió al Presidente de la República Don Plutarco Elías Calles. Pidiéndole en una carta humilde y sincera que lo recomendara con el Secretario de Educación Pública para que lo restituyera como profesor de Típica y sino fuera esto posible, por lo menos de ayudante de música en el plantel para no padecer de hambre él y su familia. Por aquél tiempo contaba el con 62 años de edad.

La carta fue turnada a la Secretaría de Educación Pública, y ésta le contestó que no era posible ayudarlo en ese año, que su solicitud sería turnada el siguiente año. No fue sino hasta el año de 1937, trece años después que lo reinstalaron en su plaza de profesor, poco tiempo después se jubilaría con una pensión de $ 102.00 pesos mensuales, con la cual se fue a vivir con su hijo Domingo donde pasó sus últimos días. Falleció el 9 de noviembre de 1957, a la edad de 95 años. Fue autor de 73 himnos, 102 canciones,( pasos dobles, marchas, fox trot, etc.).  También 50 huapangos, polcas, mazurcas, chotís y 12 cantos religiosos.

Sus restos descansan en el cementerio de Xilotepec  en el lote de los Hombres Ilustres de Xochimilco. Se editó un libro sobre su Vida y Obra, biografía recopilada por Sergio Espinoza Cordero. Existe una placa como socio fundador en el edificio de los Compositores y una escuela en Xochimilco, D.F. que lleva su nombre.

Quirino Mendoza y Cortez, nunca imaginó que su composición, inspirada por el amor hacia su Catalina; se convirtiera en un Símbolo nacionalista y en una Bandera Musical de  México“Señores y Señoras; tengo el gusto en presentarles a Ustedes , público conocedor;  esta gran canción, sencilla y campirana, llamada: “CIELITO LINDO”.

“De la sierra, morena,

Cielito lindo, vienen bajando,

un par de ojitos negros

Cielito lindo, de contrabando.

Ese lunar que tienes Cielito lindo,

junto a la boca, no se lo des a nadie

Cielito lindo, que a mí me toca.

¡Ay!, ¡ ay, ay, ay!, canta y no llores;

porque cantando se alegran… Cielito lindo, los corazones”

Por el Profe Toño Castro

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